Compasión contra la complicidad

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  • 10 de Mayo de 2016
Compasión contra la complicidad

Aprendiendo a convivir III

Muchas personas dedicadas a la resolución de conflictos consideran la compasión como la actitud de vida que es capaz de generar relaciones más humanas y pacíficas. Algunos incluso piensan que somos compasivos desde que nacemos hasta que la sociedad logra hacernos competitivos.

La compasión está muy relacionada con la empatía, con esa capacidad de sentir lo que la otra persona está sintiendo. Parece ser que estamos dotados de los mecanismos necesarios para desarrollar esa capacidad. Podemos mirar los gestos del otro y conectar con lo que le pasa muchas veces sin decir palabra.

 

Lenguajes peligrosos

De hecho algunas veces son las palabras lo que nos aleja de otros. Hay un tipo de lenguaje que hemos creado que es contrario a la compasión y nos hace la vida más difícil. El lenguaje de los juicios, de la culpa, las exigencias, la vergüenza, de la burocracia.

Hoy quiero hablar de ese último estilo de lenguaje de la burocracia ese que nos permite ser violentos sin apenas sentirnos responsables. Ese que nos permite culpar al sistema de nuestras acciones. Ese que permite atrocidades en las guerras y en la vida diaria con el pretexto de "seguir órdenes". Ese lenguaje utilizado por los soldados nazis que según su propio testimonio hacía que las peores cosas contra otros seres humanos les resultaran fáciles de ejecutar. Es un lenguaje al que estamos muy acostumbrados y que se ha colado en nuestra vida diaria sin apenas darnos cuenta de cuánto lo usamos.

Este lenguaje nos permite vaciar de compasión nuestras relaciones y no esforzarnos por pensar y cuestionar todas las cosas que vivimos. Nos permite cerrar los ojos ante el sufrimiento cuando pensamos que lo que pasa no va con nosotros. Nos han tenido que obligar en una ley a detenernos cuando una persona sufre un accidente y por otra parte nos da miedo llamar a emergencias o a los bomberos porque nos pueden hacer responsables de algún pago. ¿Por qué hemos llegado a esto?

 

El silencio

El acoso escolar no implica sólo una víctima y un acosador, es siempre un fenómeno complejo y sostenido en el tiempo donde el papel principal lo tiene el grupo, que calla, que consiente.

Ese silencio es también parte del lenguaje que nos permite no sentirnos responsables de lo que pasa, "yo no le pegaba" "yo no le hice nada"…

Para evitar el acoso no hay que centrarnos en los papeles de víctima y acosador que todos podemos jugar en algún momento (sí todos), es necesario educar especialmente en la responsabilidad que implica ser parte de una sociedad en la que no debe haber abusos.

Me parece importante que nos demos cuenta de cómo sin querer en ocasiones favorecemos este tipo de complicidad. Ha habido un cierto consenso en decirle a los niños que para resolver un conflicto busquen siempre a un adulto o que si ven que otros se están peleando "no se metan", sino que acudan a la autoridad ¿Es el mejor consejo? ¿No les estamos diciendo que no se involucren? Si bien, no se trata de que se pongan en peligro ¿Hay otras formas de actuar? ¿No está ahí el secreto para la paz?

Les invito a opinar sobre esto.

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