Conflictos ¿Intereses distintos, intereses semejantes?

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  • Convivencia escolar
  • 26 de Abril de 2016
Conflictos ¿Intereses distintos, intereses semejantes?

Aprendiendo a convivir II

En el artículo anterior comentamos cómo los humanos elegimos los objetos de nuestro deseo imitando a otros y cómo esto en ocasiones puede provocar conflictos, rivalidad o envidia. Por ejemplo, cuando alguien se apropia de lo que ambos deseamos. Quiero aclarar que deseo no es lo mismo que necesidad, tiene que ver más con la estrategia concreta que elegimos para satisfacer las necesidades, con nuestros gustos e intereses.

En todos los grupos humanos existe cierta rivalidad. Pensemos en un grupo de niños que quiere jugar con una sola bicicleta. Quizás intentarán solucionarlo poniendo turnos, si han aprendido a hacerlo. También puede suceder que uno de los niños se apropie de la bicicleta y los demás se resignen. No necesariamente el más grande y fuerte, a veces es el más pequeño, el que aún no sabe compartir, quien se apropia del juguete. Algunos niños/as mayores tienen una especial sensibilidad para entender que los pequeños actúan así porque aún no han aprendido, a otros hay que ayudarles a entenderlo.

En muchas ocasiones parece que la bicicleta (o el juguete en cuestión) no existe hasta que a uno de ellos le apetece usarla. Entonces es como si a todos se les ocurriera usarla en el mismo momento. Esto también tiene que ver con nuestra forma de desear. Al imitar el deseo, cuando otro desea algo, lo deseamos con más intensidad. Esta dinámica también se da en las relaciones de pareja. Es común al inicio de una relación que si nos damos cuenta de que alguien despierta el interés en otros, despierte en mi un mayor interés.

Quizás los niños que quieren jugar con la bicicleta acudan a un adulto y le digan: "yo la vi primero" es decir, los niños tratarán de convencernos de que uno de ellos ha sido el primero en desear la bicicleta para tener derecho a apropiársela. Indagar en ello no tiene sentido, primero porque "ver algo primero" no da derecho de propiedad y porque es casi imposible saber si esto es así. Es mejor aceptar que es genial que a todos nos guste jugar con la bicicleta.

 

Intereses distintos

Este contagio en las relaciones grupales de los pequeños suele hacer que muchos tengan gustos similares y que nos preocupemos si a nuestro hijo/a no le gusta lo que les gusta a los demás. He escuchado a varias madres preocupadas porque a su hijo no le gusta el fútbol o porque a su hija no le agrada bailar. Temen que un niño/a con gustos o intereses distintos a la mayoría, pueda ser molestado. ¿Qué hacemos si vemos que a nuestro hijo no le gusta lo que les gusta a todos?

Hemos llegado a una segunda clave para aprender a convivir. Es importante ayudarles a ver la inmensa variedad de gustos o intereses que se pueden tener sin que eso sea un problema. Al contrario, resulta una gran riqueza para los seres humanos tener tantas formas distintas de satisfacer las necesidades. Ayudarles a evitar rechazo a las personas por sus gustos o intereses es sin duda el inicio de una convivencia pacífica.

Esto se puede trabajar invitándoles a compartir sus gustos con los demás: de comida, de juegos, de personajes, de colores, etc. Rescatando siempre que hay semejanzas y que las diferencias no tienen por qué ser motivo de enemistad. También podemos hacerles sentir que no tiene nada de malo tener gustos y opiniones distintas a las de nuestros  amigos. De esta forma les ayudamos a experimentar con mayor libertad y a comprender otras maneras de ver la vida. 

 

Intereses semejantes

Es más fácil pensar que un conflicto surge por las creencias o intereses distintos entre las personas, pero también sucede lo contrario. Negar las semejanzas es fuente de muchos conflictos. Decir que somos más originales, más buenos, más solidarios, que otros, también genera un tipo de conflictos. Es importante aprender a reconocer que somos más parecidos a los demás de lo que a veces creemos, que imitamos gustos e intereses y que tenemos una base de humanidad común. 

 

 

 

 

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