¡De nosotros depende!

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  • 04 de Abril de 2016
¡De nosotros depende!

¿De quién depende la educación? ¿Quién decide el aprendizaje? ¿Qué posibilidades tenemos de formarnos?

A finales del siglo XIX hubo muchas personas que pensaron que la educación era un arma tremendamente poderosa para cambiar la realidad y mejorar la sociedad del momento. De ese pensamiento de cambio social positivo surgieron en Europa instituciones educativas que consiguieron dar un giro a la historia y educar a muchas generaciones. Generaciones de artistas, pensadores, científicas/os etc.

Al pensar en la educación de hoy vemos cómo muchas veces está a merced de los cambios políticos y económicos, al menos en lo que se refiere a leyes educativas; y en consecuencia a todas las concreciones de proyectos, programación, pedagogía etc.

Pero ¿de quién depende la educación?

Hoy, como ayer, la educación se mueve para dar herramientas a las personas, con el fin de que éstas se adapten y se desarrollen plenamente, para que sean felices en un mundo en cambio y colaboren en el desarrollo de toda la sociedad. Es un abanico tan amplio y tan holístico el que abarca la educación que podemos decir que toca o afecta a casi todos los miembros de la sociedad. De un modo u otro todas las personas nos convertimos en educadoras, y todos somos a la vez aprendices,  de todos depende el presente y el futuro. Cuando hablamos de educación no nos referimos solamente a los colegios sino a todas las posibilidades de aprendizaje y formación que nos acompañan a lo largo de la vida, formal y no formal. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor son muchas las personas que siguen estudios oficiales, otras se forman de manera autodidacta, otras a través de los mas media que tienen a su alcance. Seguimos visitando las bibliotecas de libros físicos  y de textos digitales, porque en definitiva nos sigue importando saber. Y es que como bien dice el refrán: el saber no ocupa lugar, y el ser humano siempre tiene deseo de aprender, de informarse y de estar formado.

Las leyes educativas dictan y rigen, cambian y se aprueban o se derogan pero no pueden determinar lo que una persona es capaz  de aprender ni en la etapa de escolarización formal ni, menos aún, a lo largo de toda su vida. Para eso tenemos toda la vida por delante y cada vez más oportunidades a nuestro alcance. Es verdad que la formación muchas veces pasa por tener un nivel adquisitivo que nos permita acceder a ella, pero no siempre. Hoy en día hay muchos cursos en la red cuya calidad es bastante buena y a muy buen precio, asequibles y en algunos casos hasta gratuitos. De lo que se trata es de querer, se trata de cuidar ese deseo de aprender que no depende más que de nosotros mismos. Ya decía mi padre eso de que lo malo no es el que no sabe sino quien no quiere aprender. Y de nosotros depende cultivarlo, se tenga la edad que se tenga y sea cual sea nuestra situación vital no hay excusas para bajarse del barco del aprendizaje.

Desde que nacemos y hasta que nos vayamos de este mundo no dejaremos de aprender ni tampoco de enseñar a otras personas, y el mundo sigue girando y la sociedad avanzando gracias en gran parte a la educación, la cuestión es saber que de nosotros depende.

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