Desde el dentista

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  • 28 de Septiembre de 2016
Desde el dentista

¿Qué hacer cuando estás aburrido/a? ¡Estamos llenos de buenas ideas!

Hoy me tocó estar dos horas en la consulta de mi dentista, con el fin de arreglar un desastre oculto de una de mis muelas.

Cuando el dentista me dejó sola esperando con el tubito aspirador y un algodón dentro de la boca, no sabía cuánto iba a tardar en volver.

Los primeros 10 minutos aproximadamente estuve pensando en el móvil que tenía en el bolso a escasos metros de distancia, decidiendo si me levantaba rápidamente por él o si seguía ahí tumbada mirando la lámpara, con la boca abierta. Después de los primeros diez minutos mi mente comenzó a dar vueltas sobre todas las cosas que tengo que hacer en estos días. Aproximadamente a los 20 minutos según mis cálculos, noté que mis brazos se relajaron por fin y seguí pensando en los mil proyectos pero de otra manera.

De pronto, mientras miraba la lámpara y detectaba alguna mancha casi invisible,  mi mente fue secuestrada por mi mamá, recordé que cuando le decía "mamá estoy aburrida" me miraba con cara de extrañeza y me decía "¿Cómo? Sólo se aburre quien está vacío por dentro, ¿no me digas que no tienes imaginación o ideas o que no puedes inventar algo para entretenerte". Entonces yo pensaba, ¡No, de ninguna manera estoy vacía! y comenzaba a buscar esas ideas que según mi mamá estaban dentro de mi. Y sí, seguro que estarían, porque no recuerdo que el aburrimiento durara demasiado. Cabe agregar que hace tiempo le pregunté a mi mamá si ella nunca se aburría y me dijo que alguna vez si, pero que ella intuía que yo no debía saberlo de pequeña. 

Más tarde estudiando sobre la motivación de los niños/as y la forma de favorecer su creatividad, encontré que ese tiempo de aburrimiento, de frustración y de no hacer nada, hace posible el momento creativo en los niños y niñas y más tarde en los adultos.

En las nuevas competencias clave para el aprendizaje permanente que se proponen en la Unión Europea, se encuentra  "el sentido de la iniciativa y el espíritu de empresa", que consiste en la habilidad de transformar las ideas en actos y que está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos.

Claro, antes de ejecutar las ideas, es necesario tenerlas. Es verdad que a veces una buena idea nos sorprende en el lugar y el tiempo menos usual, pero no es menos verdad que esto sucede porque ya antes estuvimos dándole vueltas a algo en nuestro interior.

Ese espíritu de empresa no puede surgir sin aprender a estar con nosotros mismos, escuchando nuestras voces, nuestras ideas y las de los demás.

En fin. Me parece que después de superar la ansiedad de los primeros minutos sin estar conectada por medio de un dispositivo, después de unos 20 minutos de relajarme de la constante exposición a la información y al zumbido del aparato quita caries del dentista, sólo después casi de media hora, comenzaron a fluir esas buenas ideas y vinieron acompañadas de la motivación para llevarlas a cabo. 

¿Qué piensas de ello? 

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