El colegio en el que puedes ser feliz

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  • 09 de Abril de 2016
El colegio en el que puedes ser feliz

El ideal no es que un niño acumule conocimientos, sino que desarrolle capacidad. J. Dewey.

Cuando estaba en 4º de primaria y mi hermana en 1º, mi papá y mi mamá decidieron cambiarnos de colegio, visitaron varios colegios y me llevaron a conocer uno. Después de su búsqueda me comentaron las cosas buenas de cada colegio y me preguntaron cuál me gustaba más. Yo dije que, aunque me gustaba el uniforme de otro colegio, sin duda los jardines del único que visité me conquistaron.  Ahora no tengo muy claro si ya estaba decidido o si mi opinión sobre los jardines tuvo tanto peso como para tomar la decisión.

Por supuesto que yo no sabía que en ese colegio se trabajaba la educación personalizada que en aquel momento implicó para mí un reto y grandes aprendizajes. Un reto porque a mis once años no sabía organizar mi tiempo y mi trabajo de manera autónoma y nunca me había preocupado por elegir qué era lo que quería aprender primero o después, tampoco estaba acostumbrada a compartir en la puesta en común lo que había descubierto ese día. 

EN EL PRESENTE

El verano pasado asistí a la escuela de verano de Canarias (para profesorado). Por azar, pude participar en una conferencia donde un grupo de profesoras hablaron de su experiencia en la Escuela Activa. Terminaron su exposición preguntándose si tantos esfuerzos y años de trabajo hacían alguna diferencia a favor de la educación en Canarias, se preguntaban si en los últimos 20 años hemos avanzado o retrocedido en nuestros intentos por ser profesores comprometidos con las nuevas generaciones e impulsores del cambio social.

Me conmovió ver a esa profesora después de tantos años de entrega preguntándose por el sentido de su labor, así que me acerqué a ella y le dije que yo había sido una niña en aquellos años, destinataria de esos esfuerzos. Agregué que no tenía respuestas a tus preguntas, pero que cuando escucho niños y niñas que dicen que no les gusta ir al cole, me resulta muy difícil entenderlo, me duele mucho que el colegio no sea para ellos el increíble lugar donde puedes aprender infinidad de cosas y conocer gente maravillosa como lo fue para mí. Así que al menos para mí, ha valido la pena.

Recuerdo que el año pasado realizando una experiencia de Filosofía para Niños, en cuarto de primaria en un colegio de Telde,  los niños y niñas indagaban sobre la razón de ser del colegio y otras instituciones. Al reformular una pregunta: ¿Para qué existe su colegio? Una de las alumnas dijo que el colegio existe para que los niños y niñas sean felices. Me sentí muy contenta al observar que ninguno de los compañeros refutó aquella conclusión.

APRENDER, UNA ACTITUD VITAL

Hoy sigue habiendo muchas iniciativas creativas en favor de la educación. Hay profesores y colegios verdaderamente comprometidos, que buscan acompañar a cada alumno/a que pasa por las aulas y hacerle disfrutar del aprendizaje de tal manera, que no se termine al acabar sus estudios formales, sino que, esa pasión por descubrir cosas nuevas, sea una actitud vital y llena de sentido.

¿Conoces alguna experiencia educativa que te parece que ayuda a los niños y niñas a sentirse felices mientras aprenden? ¿En la motivación por el estudio, tiene más peso lo que hacen los profesores o  la familia?

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