Miedo al acoso

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  • Convivencia escolar
  • 17 de Abril de 2016
Miedo al acoso

No hay camino para la paz, la paz es el camino. (M. Gandhi)
Aprendiendo a convivir I

En Marzo de 2016 compartí una ponencia con algunos  directores de centros concertados sobre cómo mejorar la convivencia escolar. Es un tema que trae muchos dolores de cabeza a los directivos, profesores y también a muchos padres y madres que se sienten preocupados por lo que pueda vivir su hijo/a en el colegio.

Dedicaré algunos artículos a este tema tan importante. Comienzo diciendo, como también comencé la charla con directivos, que, aunque tengamos la sensación de que los problemas de convivencia escolar son más graves hoy que ayer, esto en cierto modo, no es real.  Antes había violencia, problemas de convivencia y víctimas de esa violencia pero muchas veces eran invisibles. El avance de nuestras sociedades en el reconocimiento de los derechos es lo que ha hecho posible visibilizar poco a poco problemas como la desigualdad de género, la violencia escolar y familiar, y las consecuencias que esto trae en los pequeños.

Miedo al acoso

En una discusión típica para la elección del nombre de mi sobrino en la que también opinaban mis primos, todos se negaban a cualquier nombre que pudiera traer como consecuencia el bullying al pequeño. Era en tono de broma pero no por eso es un diálogo sin importancia. No es la primera vez que escucho a padres o madres hablando de sus bebés, preocupados por cualquier situación que pueda convertir a sus hijos/as en víctimas de otros niños/as.

Este miedo al acoso también lo experimentan muchos padres cuando el periódico nos cuenta el desenlace fatal de una víctima adolescente que ha decidido dejar este mundo que para él o ella ha resultado demasiado inhóspito.

Es un miedo real y como cualquier miedo, es necesario escucharlo sin que nuble nuestra racionalidad y  utilizarlo para identificar adecuadamente lo que nos amenaza.

¿A qué tenemos miedo? ¿Nos da miedo también que nuestro hijo/a pueda ser violento con otros? ¿Cómo se aprende a ser violento?

Esta última pregunta y no el miedo, es la que puede guiar nuestros pasos para ayudar mejorar la convivencia escolar, familiar y por qué no, a pensar en una manera más pacífica de relacionarnos como sociedades.

Aprendemos a desear y a conseguir lo que deseamos

Intentemos explorar juntos las dinámicas de la violencia y la forma cómo aprendemos a ejercerla unos sobre otros.

La primera clave que quiero desentrañar es "el aprendizaje de los deseos". Como seres humanos aprendemos a "desear" a partir de los deseos de otra persona. A diferencia de los animales nuestros instintos no son tan determinantes y no tenemos integrado en nuestro interior un instinto que nos haga desear tal o cual color, juguete, ropa, amigos/as. Eso lo aprendemos a medida que crecemos y observamos los deseos de otros. Esta manera de aprender a desear algo, en sí, no tiene nada de violento, el problema surge después, por ejemplo, cuando dos personas desean exactamente lo mismo.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la importancia de los modelos que tienen los niños/as. Podemos también observar cuáles son los gustos de nuestros hijos/as o alumnos/as y descubrir nuestra influencia en ellos.

No nos hagamos ilusiones. Si los pequeños no nos imitan a nosotros/as en las cosas que deseamos, imitarán a otros. Dejarles "desear" libremente para no bloquear su personalidad puede ser una fantasía ya que aprendemos a desear por imitación. Lo más que podemos ofrecerles son muchos y adecuados modelos.

Que imitamos los deseos de otro, lo saben muy bien los que diseñan los folletos de publicidad de juguetes para las empresas, los diseñadores de dibujos animados, videojuegos, etc. Aunque desde luego, las figuras de referencia principales para la imitación de los deseos en la primera infancia son los padres, madres o cuidadores de los niños y niñas.

Para terminar esta primera clave podemos preguntarnos ¿Qué han aprendido a desear nuestros niños y niñas? ¿Cómo se comportan cuando otra persona desea lo que ellos desean?

En el siguiente artículo hablaremos de otras claves importantes para entender cómo aprendemos a ser violentos o pacíficos y cómo afecta esto a la convivencia.

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