NATURALEZA VIVA

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  • 31 de Octubre de 2016
NATURALEZA VIVA

A todos nos gusta pasar un día en el campo o visitar el zoo.

Salir al campo es una actividad y un tiempo que nos regalamos para descansar. La naturaleza es un lugar que visitamos pero no es nuestro hogar.

 

Es paradójico mirar hacia atrás y ver que el ser humano nace y evoluciona vinculado a la tierra. Nuestros antepasados desarrollaban todas sus actividades en contacto con la naturaleza. Si echamos un vistazo a nuestras vidas nos asombraría ver que somos el resultado del desplazamiento voluntario que ha hecho el ser humano desde sus orígenes hasta la fecha actual. Ahora la mayoría de la gente aspira a vivir y trabajar en grandes “edificios inteligentes”, allí dentro todo te lo dan hecho. El aire que respiras es puramente artificial, el café te lo haces en cápsulas, y mientras caminas las luces se encienden y se apagan sin que tengas que tocar ningún interruptor ni levantar una persiana. Hay una infinidad de detalles y adelantos tecnológicos que ni imaginas. Absolutamente todo está pensado para nuestra comodidad pero ¿nos aportan salud y buena energía estos lugares? ¿no nos habremos alejado de lo mejor de nuestros orígenes?

 

La famosa ecologista, escritora y fotógrafa Sylvia Dolson ha pasado gran parte de su vida observando y estudiando la vida de los osos. Ella nos ayuda a recordar la herencia que tenemos entre manos y que dejaremos a nuestras hijas e hijos.

 

La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella. Es nuestra responsabilidad universal pasar una tierra sana a las futuras generaciones.

 

¿Por qué nos empeñamos en hacer insostenible la vida y cargarnos con proyectos de petróleo, plástico y hormigón nuestros hogares, nuestras ciudades? ¿Por qué nos alejamos del entorno natural que nos rodea: animales, plantas, aire, luz solar, mar,...? Cada ciudad tiene rincones mágicos que gente maravillosa se empeña en mimar: huertos urbanos, parques y jardines, pequeños espacios donde personas, animales y plantas conviven y se benefician. Son pequeños intentos de un cambio mayor.

 

La tarea educativa es la de incorporar el cuidado del entorno, asombrarse con la belleza de lo natural, disfrutar de una vida más saludable y educar en un modo de vida donde la naturaleza sea nuestra casa y no un lugar donde vamos de visita los fines de semana. ¿Cómo hacer de nuestros hogares, de nuestros barrios y calles, de nuestros colegios y ciudades lugares de equilibrio y armonía? ¿Cómo hacer posible un ambiente más saludable?

 

En nuestra tierra hay algunas escuelas alternativas donde el aula es la misma naturaleza, se apuesta por una educación vivencial y armónica, en contacto permanente con el entorno natural. Esto supone una posibilidad preciosa para quienes pueden pero, ¿y el resto?

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