¿Personas tóxicas?

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  • Convivencia escolar
  • 13 de Diciembre de 2016
¿Personas tóxicas?

¿Existen? ¿Qué podemos hacer ante ellas?

 “7 rasgos para identificar a las personas tóxicas” “ 7 tipos de personalidades tóxicas” “Liberarte de las personas tóxicas”, “ 10 actitudes que delatan a las personas tóxicas” Estos son los títulos de  artículos que han llenado internet los últimos meses. Basta poner uno de estos títulos en un buscador y aparecerán las páginas de los artículos originales.

Confieso que al inicio no me costó identificarme con estos títulos. Es fácil clasificar a las personas señalando como tóxicos aquellos con los que nos cuesta relacionarnos. ¿Pero realmente podemos hacer una clasificación tan simple? ¿Nos damos cuenta de las consecuencias que puede traer en nuestros niños y niñas transmitir este mensaje?

Es verdad que en ocasiones nos volvemos un poco tóxicos para los demás, pero a todos nos puede pasar. Ser tóxicos no es una condición que nos defina. Tenemos la responsabilidad de salir de nuestro estado de toxicidad, un estado en el que todos/as podemos caer si no cuidamos nuestra persona.

El problema más serio que veo en estos artículos, es que una de las soluciones que proponen frecuentemente, es alejarnos de este "tipo" de personas. Entonces llegamos a un callejón sin salida.

Es precisamente relacionándonos con otras personas que podemos mirarnos a nosotros de una manera nueva, es el encuentro con los demás lo que nos va enseñando sobre nosotros mismos. Al señalar a una persona como tóxica y alejarme lo más posible de ella, se le está negando la oportunidad de crecer y por tanto también yo estoy perdiendo la oportunidad de crecer.

No niego que a veces estar cerca de algunas personas cansa, desgasta, incomoda, pero estas situaciones nos enseñan más de nosotros mismos, nos enfrentan a situaciones que nos parecen imposibles de manejar y nos puede hacer crecer de maneras insospechadas.

Por otra parte, considero que cada persona es libre de abrir su corazón a quien quiere y que nadie puede obligarnos a tener una relación, si así lo hemos decidido. Muchas veces después de una mala experiencia con una persona decidimos que no estamos preparados para relacionarnos con ella y eso es respetable. Pero dejar de relacionarnos porque hemos identificado a "los tóxicos" es distinto y puede ser el inicio de una forma de discriminación.

 

Evitar que nuestras palabras pongan etiquetas

En una época en la que nos hemos dado cuenta de lo fácil que es acosar a los compañeros en la escuela, si queremos realmente evitar estas situaciones, podemos empezar cuidando las palabras que utilizamos. Poner una etiqueta de “gente tóxica” puede ser la manera de justificar alejarme de alguien, dejarlo fuera de un grupo o incluso acosarle.

Recuerdo un cumpleaños de un niño, en el que había una familia extranjera a la que estuve observando. Vi que casi no se acercaban a la mesa a probar lo que se había puesto para picar y me llevé una sorpresa cuando al terminar el cumpleaños uno de los asistentes dijo "se fijaron como no dejaban de comer". Las etiquetas pueden más que mil hechos en contra, por eso una vez puestas son tan peligrosas. 

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