Refuerzo positivo

  • +Opinión
  • Educación emocional
  • 19 de Octubre de 2016
Refuerzo positivo

¿Realmente el refuerzo positivo ayuda a motivar a los estudiantes?

Hace un mes, tuve la oportunidad de facilitar el taller "Repensar la Evaluación" con un grupo de docentes participativos e implicados en su propia formación. Como siempre, después de un taller tengo infinidad de preguntas y nuevos caminos de investigación abiertos.

En este taller, reflexionamos juntos sobre la crítica que hace Alfie Khon al refuerzo positivo. En síntesis, este autor nos invita a reflexionar sobre la sustitución de los castigos o consecuencias, por un sistema de premios y refuerzos positivos que en realidad sigue la misma dinámica que los castigos: condiciona a los niños y niñas a actuar como nos gusta a los adultos que lo hagan. El refuerzo positivo resulta útil, no para motivar el aprendizaje, sino para motivar a los alumnos a conseguir premios, notas, etc. Lo peor es que parece que no sólo no los motiva sino que provoca justo el efecto contrario, estudiantes desmotivados si no hay algún incentivo o premio que alcanzar. 

Este autor llama nuestra atención sobre el exceso de "muy bien" "qué bien lo haces", que los adultos decimos a los niños. Algunas veces sin conciencia, porque está de moda o porque nos han dicho que hay que reforzarlos positivamente.

Con una postura semejante encontramos a Dan Pink, que ha enfocando sus estudios a los incentivos que realmente dan resultados. Curiosamente los incentivos resultan positivos y generan buenos resultados para aquellas tareas que son mecánicas, en las que la creatividad y el pensamiento crítico no juegan un papel importante. Mientras que para resolver problemas que requieren habilidades de pensamiento crítico y creativo, aumentar los incentivos, resulta perjudicial.

 

¿Cuando es conveniente utilizar incentivos o refuerzos?

De estas investigaciones podemos ir sacando algunas conclusiones. Para las actividades rutinarias y mecánicas los incentivos pueden dar buenos resultados. Pensemos en todos aquellos hábitos rutinarios que pueden reforzarse con pequeños incentivos, como por ejemplo, lavarse los dientes o irse a la cama.

No obstante, si lo que buscamos es el desarrollo del pensamiento crítico y creativo de los niños y niñas con los que convivimos,  los incentivos resultan contraproducentes. Si los queremos preparar para resolver situaciones complejas con creatividad, tenemos que ayudarles a dejarse llevar por la curiosidad, a desarrollar el gusto por aprender, por conocer, por investigar y a crear las condiciones para que puedan desarrollar estos intereses. 

Les invito a ver el video de Dan Pink, que nos da pistas importantes sobre la motivación.

 

 

Otros artículos de este autor

Comentar

Comentarios (0)