SENTIDO OBLIGATORIO

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  • 12 de Octubre de 2016
SENTIDO OBLIGATORIO

Siglo XXI. Tiempo presente. Pronóstico Reservado. ¿Es posible educar hoy? Si la respuesta es “SI” ¿por qué el mundo no cambia?

Si nos paramos a pensar son muchos los siglos que lleva la educación intentando cambiar el mundo, incontables las generaciones que han pasado por distintos modelos educativos, numerosas las reformas en la educación que siempre llegan con la promesa de un presente mejor y un futuro ideal, pero ¿qué pasa con los resultados? No, no me refiero a los numéricos ni estadísticos, no hablo de calificaciones ni tampoco de éxitos académicos. Quiero hacer referencia al aprendizaje que se encarna en nuevas formas de mirar el mundo, habitarlo, resolver conflictos, amarlo, convivir de forma feliz… hasta irlo haciendo más amable, más humano.

 

El siglo XXI era aquel que mirábamos desde el siglo pasado como la gran avanzadilla, y así lo ha sido y es si vemos la velocidad a la que van los avances digitales, científicos y tecnológicos. Pero el presente siglo también es la oportunidad que tenemos de educar aquí y ahora a la persona que tenemos delante, y tratarla como tal; como a una persona en sí misma digna. Hasta aquí probablemente todos de acuerdo ya que hasta ahora solo hablamos de ideas y proyectos. El problema se presenta cuando nos acercamos a la realidad escolar y nos adentramos en los conflictos reales que son el “pan nuestro de cada día” en los Colegios. Y si hago un zoom y a modo de prismáticos me aproximo, veo imágenes tan concretas como la de Pino, una alumna de Secundaria que deja los estudios porque está harta de que quienes la rodean la traten como a una inútil porque no es capaz de llegar a sus listones de persona válida para...ser buena alumna sacando buenas notas, ser buena hija portándose de manera ejemplar, ser buena amiga haciendo todo lo que hacen los demás y un largo eccétera. O el caso de Jeremy, un niño de Primaria que está bloqueado porque en su casa hay discusiones diarias, muchos días se olvidan de mandarle el desayuno, y nadie de su familia le pregunta jamás cómo se siente o qué es lo que opina. También está Yaiza, una niña que no habla casi nada, aparentemente por timidez, pero es que resulta que tampoco tiene iniciativa y siempre espera a que los demás le hagan las cosas, parece estar acostumbrada, su amiga Elena dice que no entiende por qué a Yaiza su madre la recoge todos los días del cole con la silla para que vaya sentada si son vecinas y viven a tres pasos del cole, “¡además Yaiza ya tiene 5 años!” Como éstos hay muchos otros nombres propios de personas que esperan lo mejor de nosotros: los adultos.

 

Los Colegios no son invernaderos donde preservar la especie para que no se inmute o se produzca a nuestro antojo la forma, el color, el olor,... el pensamiento, el sentimiento, la vida. Los Colegios tampoco son laboratorios donde probar a ver si mezclando esta conducta con este otro hábito obtengo el resultado que esperamos en el comportamiento. Los Colegios y los hogares donde se educa son más bien espacios reservados donde cada persona es quien es, y sabe que ahí la respetan y la quieren, y por eso es importante lo que le dicen y hacen esas personas que la rodean, por eso tienen autoridad. Ahí estamos el resto para acompañarla y enseñarle lo que a nosotros nos ha ayudado a vivir de forma más humana y feliz.

 
En este octubre de 2016, en pleno siglo XXI, el pronóstico de que esta realidad mejore es RESERVADO. Pero la buena educación, esa que hace que las personas y el mundo sean mejores no está reservada a unos pocos, es para todos. El mundo está cambiando y seguirá su evolución, sin embargo serán muy distintos los resultados de una sociedad con educación que los de una sociedad ignorante y maleducada.


Les devuelvo a la pregunta inicial: ¿Es posible educar?

Y yo respondo: “SI”,

¿y entonces?

Entonces EL MUNDO CAMBIA.

De ahí el sentido obligatorio de la marcha. Vamos necesariamente adelante.

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