Un verano sin deberes

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  • 07 de Julio de 2016
Un verano sin deberes

Las vacaciones son para descansar y disfrutar pero, ¿qué pasa con los deberes y el refuerzo de los aprendizajes adquiridos a lo largo del curso?

Es inevitable en estas fechas hablar de un asunto que nos preocupa: los deberes en verano.

El debate social sobre el tema está abierto y las opiniones varían mucho en función de las ideas y del planteamiento pedagógico que se tenga. Hay familias y profesionales de la educación que opinan que el verano es un tiempo muy largo y que es imprescindible reforzar lo aprendido y no perder el ritmo ni las rutinas de estudio. Por otro lado hay quienes piensan que los deberes en verano son contraproducentes para el verdadero crecimiento y aprendizaje, que lo mejor es descansar y desconectar del todo tal y como hacemos muchos adultos con respecto a nuestro trabajo en el período vacacional.

Una vez más, nuestra recomendación es no aplicar las ideas como si de una receta se tratara, es decir que ninguna opinión es absoluta ni más verdadera, lo verdaderamente importante es la persona y lo complejo es que cada una es única y diferente. Lo digo porque también en el aprendizaje somos distintos y lo que a una persona le agobia a otra le relaja. En este sentido lo más adecuado será casi siempre valorar cada caso para tomar la mejor decisión.

Si tu hijo/a ha tenido una buena evolución durante el curso escolar ahora es tiempo de seguir aprendiendo de otras experiencias y contenidos que no están escritos en ningún libro de texto, el verano será su oportunidad de ampliar los conocimientos y de seguir aplicándolos en situaciones vitales. Participar con otros niños/as de su edad en alguna Escuela de Verano le potenciará el trabajo y el juego en equipo, y aprenderá en relación con otras personas. Participar de actividades novedosas, lúdicas e interesantes será sin duda un estímulo para su aprendizaje y un modo divertido de pasar el verano.

Pero si tu hijo/a ha terminado el curso con asignaturas pendientes o con alguna área más floja es recomendable plantearse la posibilidad de algún rato del día o de la semana para aprender y reforzar aprendizajes. El error muchas veces está en creer que con unas clases particulares se asegura ese resultado. Las clases particulares son convenientes pero hay muchas maneras de impartirlas, y machacar contenidos de forma repetitiva no siempre es el mejor camino. Para empezar, el día es largo y se pueden hacer muchas actividades en familia y con amigos, a la vez que dedicar un rato exclusivamente a refrescar lo aprendido. Un tiempo concreto con un horario concreto ayuda. También ayuda utilizar tecnologías que apoyen el aprendizaje, un libro también es útil para seguir una pauta pero más allá del libro de texto hay un universo increíble donde aplicar los aprendizajes y potenciarlos. Muchas veces se comprende mejor un concepto teórico cuando observamos su aplicación en la vida. Así que ahora que estamos fuera del contexto escolar vamos a aprovechar los nuevos escenarios de aprendizaje, que casi siempre nos ofrece la misma vida y el entorno que nos rodea.

Finalmente, te recomendamos aplicar el sentido común, ni esclavizarse a deberes ni omitirlos por completo. El cerebro tiene que descansar y disfrutar del juego, los niños deben pasar tiempo con sus familias y amigos siempre que puedan. Y si además hay algún espacio y tiempo para la investigación y nuevos aprendizajes en equipo ¡perfecto! Porque la vida es el mejor lugar para poner en juego lo aprendido.

 

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